Ya casi nunca es una hoja de papel, sino una hoja virtual de esas que no se ponen amarillas con el timpo, ni le hacemos correcciones, ni están escritas por todo lados con ideas, con pasajes, canciones que queremos recordar o simplemente frases para otra nueva hoja,
Ya casi nunca volvemos a los libros, esos autores que nos dan felicidad, miedo o tristeza. A un Aleph, un quijote, un tunel, un cuarto sin salida. Creo que era la mejor literatura, cuando no había televisión o Internet. Cuando se leía un libro para pasar el rato o se jugaba con los amigos del barrio al “Carnaval”, como le dice mi vieja. Ahora se juntan a jugar al “Cunter strike” comiendo papitas “Lays” y tomando “Coca-cola”… ¡Ojo! Debo decir que lo de las papitas y la coca cola no me disgusta, porque generalmente me gusta hacerlo con mis amigos, pero prefiero escuchar música, tocar música o ver una película. No una película que esperas que sea una cosa y termina siendo otro factor comercial de un amor que no existe, ni refleja la realidad, ni siquiera se acerca a ser una realidad alternativa. Y la gente va por la vida creyendo que así será, que va a aparecer un príncipe azul en un auto cero kilómetro, que no te va a cuernear con la primera que también quiera a tu príncipe azul y que vas a tener hijos perfectos, ni un problema económico, ni nada remotamente parecido.
Por eso me gusta Shrek y Los Simpsons.
Realmente no se a que iba cuando me desvié en las estúpidas películas comerciales que nos comimos el otro día con unos amigos (no vuelvo a elegir más una película por el título).
En fin, volvamos a las páginas, a los libros, a los juegos de cartas, al truco, a las tortafritas, a los regalos de cumpleaños, a los abrazos sinceros, a los amigos sinceros, a la música que tan feliz nos hace. A tocar un acorde, a soñar con un escenario, a mantenerse en un escenario y darles a los espectadores un poco de lo que la música nos da. Esa sensación de que somos plenamente felices cuando entonamos, algo aunque sea con la guitarra vieja de mi abuelo, con la que me enseñó a cantar. Volvamos a las miradas, volvamos a la risa sincera, a la verdad cruda como siempre fue. Volvamos a escuchar. Volvamos a sentir.
Y parece una parodia media absurda utilizar este medio para escribir y no una hoja de papel, como dije al principio. Pero el avance tecnológico nos llega a todos y hay que reconocer que facilita la comunicación. Creo que es más que nada eso. Aunque prefiero unos mates y una charla en el patio de casa. De todas formas, tengo miles de hojas amarillas con mi letra. No crean que no, lo que estoy escribiendo, no es nada nuevo.
Realmente no se a que iba cuando me desvié en las estúpidas películas comerciales que nos comimos el otro día con unos amigos (no vuelvo a elegir más una película por el título).
ResponderEliminarJAJAJAJAJA
si, hay que volver a las tortafritas
ResponderEliminarcuando hacemos?
te quiero cirujina
LA PUTA QUE TE PARIO
ResponderEliminarCONTROLATE GUIDO
ResponderEliminarQUE VUELVA EL COMISARIO LOBOO!!!
ResponderEliminar